En medio de la Crisis social de Chile

Es imposible observar lo que sucede en mi país y no
reflexionar en lo que tiene que ver con una mirada cristiana.
Lo que sucede en Chile no es aislado, hemos sido testigos de
explosiones sociales desde hace varios años ya.
Hace un tiempo Europa se convulsionó con los indignados (2011), que
trajo complejos momentos en varias naciones europeas. Hace algunos meses también fueron las
chaquetas amarillas en Francia que se manifestaron contra las alzas en los combustibles
y que el presidente Emmanuel Macron debió asumir para que las protestas se
detuvieran.
En Sudamérica las revueltas sociales iniciaron este año 2019
en Ecuador como reclamo por el alza de los combustibles, siendo este un país
productor de petróleo, el presidente Lenin Moreno junto al gobierno debió
retroceder llegando a un acuerdo con los indígenas trayendo relativa paz al
país. Algunos medios argumentaron que la intenta revolucionaria fue un golpe de
estado disfrazado.
En Perú en tanto el presidente de la República Martín
Vizcarra, disolvió el congreso y llamó a elecciones de parlamentarios a causa
de la gran corrupción en los políticos.
En abril el expresidente Alan García se suicidó cuando la policía
llegaba a su casa para detenerlo. La corrupción
en Perú ha sido noticia durante tiempo, mucha de ella entre otros por los
aportes de la empresa brasileña Odebrecht que con aportes a distintas campañas
políticas en varios países sudamericanos compró favores de grandes obras en
infraestructura.
En Chile la discusión se ha generado porque el costo de la
vida es tan caro como los países europeos, sin embargo, los sueldos no son
suficientes para poder vivir de manera digna.
Existen varias discusiones en torno a la justicia social y la
distribución de los recursos, las jubilaciones son muy bajas en comparación con
los requerimientos para vivir y satisfacer las necesidades en la tercera edad.
La discusión también está centrada en la corrupción y en el
desequilibrio de ingresos entre los sueldos más altos y el sueldo mínimo. Actos de corrupción también han sido visibles
en instituciones militares, gubernamentales y de la policía, incluyendo también
los escándalos en las iglesias católica y protestante, la primera por
cuestiones de abuso contra menores y la segunda altamente cuestionada a causa
del mal uso de los donativos que los fieles entregan y cuestiones de corrupción
interna.
La explosión social reventó por el aumento de 30 pesos
chilenos, unos 0,040 centavos de dólar gatillando un estallido que trajo como
consecuencia que el principal sistema de transporte de la capital chilena como
lo es el Metro de Santiago fuera literalmente atacado dejando inoperativa 6 de
sus 7 líneas. La situación continuó con
la quema de supermercados, edificios municipales, peajes en autopistas y
multitudinarios saqueos. La ira, la
irracionalidad la brutalidad se hizo presente con los atentados múltiples que
pareciera fueran inspirados en una anarquía vista en películas futuristas. En esencia durante estos días en Chile se ha
vivido un verdadero caos, con los militares en las calles y teorías conspirativas
como los son de un autogolpe o el resultado de acciones organizadas desde
Venezuela y Cuba para desestabilizar la democracia en Chile que conduzca a un
cese del gobierno.
El ambiente es de inseguridad y de continua desesperanza
porque de la noche a la mañana la paz, la seguridad y estabilidad del país fueron
arrebatadas en un pestañear.
Pero ante la angustia e incertidumbre, la Biblia es un
reconfortante alentador. Sin lugar a
duda el mundo ha cambiado, ha cambiado el sistema valórico. La defensa de los
derechos humanos ha permitido también tener una visión distinta de las acciones
de la humanidad, la defensa de otras libertades también ha conseguido que la
sociedad emigre a una nueva sociedad, con nuevos conceptos, sueños y visiones
sobre lo que es la vida; una verdadera deconstrucción valórica para la
construcción de nuevos valores centrados en los individuos, en la humanidad.
Estos nuevos valores no necesariamente serán concordantes
con los valores que la Biblia pregona, porque los cristianos, por ejemplo,
creemos en Dios, y la nueva sociedad está distante de ello. Los nuevos valores pasaron desde un
teocentrismo a un antropocentrismo. Hace algunas semanas un estudio señaló que
en Chile una gran mayoría creía en los milagros y en los espíritus[1],
sin embargo, otro estudio señala que la creencia que más ha aumentado en el
país es el agnosticismo[2]. Entre los jóvenes la ausencia de Dios es una
realidad, porque en su mayoría no creen en Dios[3],
pero sí creen en cuestiones espirituales.
Esto no es más que un signo de un tiempo distintivo.
Francis Fukuyama, es el autor de la tesis del fin de la
historia. Dicha tesis se relaciona con
el fin del bloque socialista, para dar origen a la democracia liberal, las
ideologías ya no son necesarias, siendo sustituidas por la economía. La visión
de Fukuyama está alentada con el fin de la guerra fría, sin embargo, en este
sentido, queremos destacar el concepto liberal, pensamiento que viene del
filósofo John Locke (1632). Es evidente
que con la caída del bloque soviético a inicios de los 90 trajo como
consecuencia un reordenamiento de las fuerzas y además consolidó los dos
poderes proféticos de Apocalipsis 13 como lo son Estados Unidos y el Papado,
que juntos tuvieron una complicidad para el derrocamiento de los gobiernos
socialistas y comunistas, a excepción de China, Corea del Norte y Cuba. Desde nuestro punto de vista dicho evento
constituyó un movimiento importante en el puzle profético.
La inclusión del liberalismo en el mundo ha tenido
resultados en todas las áreas, en lo económico y en lo personal. En lo económico se estimula el esfuerzo
personal y disminuye la acción del estado y en lo personal acontece lo mismo;
ahora son las experiencias personales las que construyen los ideales, valores visión
y misión de la vida, alejándose por ende de conceptos totalitarios en lo
político social y también religioso. En
este último aspecto sí nos afecta, porque al considerar la Biblia como regla de
conducta de fe, no queda lugar para una reinterpretación de dichos valores.
Es verdad que hay cuestiones que sí son adaptables y que
culturalmente existe una adaptación, como lo que Dios hizo al enviar a su Hijo
en adaptarse a la humanidad y a este mundo con el objetivo de rescatar del
pecado a los que lo aceptaran como Salvador.
Lo mismo realizó Pablo al contextualizarse para poder comunicar el
mensaje de salvación, porque de esta manera las personas podían comprender algo
que era desconocido con cuestiones que les eran normales y comunes. El tema es que en esta estrategia no existe
un cambio en lo valórico o la alteración de algún principio establecido en la
Biblia con el fin de hacer lo necesario para que el hombre pueda conocer sobre
la salvación y tener la posibilidad de aceptarla.
El liberalismo en tanto promueve que sea el hombre quien
determina lo que es bueno y malo, construyendo así una sociedad liberal, dejando
cada vez más lejos el conservadurismo; cuestión que Europa ya ha vivido desde
hace tiempo. Esta realidad también
permea al cristianismo, ya que en el cristianismo también coexisten dos miradas
una conservadora y otra liberal. Ambas corren el peligro de manejarse entre sus
extremos y distorsionar el mensaje bíblico, pasando desde un límite exagerado
en cuanto a requerimientos y obligaciones y la otra con una extrema libertad e
independencia humana en cuanto a su comunión y relación con Dios. El sano cristianismo se centra en Cristo y no
en percepciones humanas.
Aquellos conceptos en su mayoría se centran en cuestiones
relacionadas con la familia, igualdad de género, un nuevo concepto de autoridad
que desconoce la jerarquía con grandes sesgos de anarquía y por supuesto los
manejos de dinero. En este último aspecto
creo que es un aporte porque un mal manejo de los dineros se transforma en
corrupción y la corrupción está condenada por la Biblia.
Hollywood nos ha acostumbrado a ver sociedades que están en
medio de la anarquía, donde no existen leyes y patrones a seguir, lo mismo
acontece con video juegos donde el único fin es la sobrevivencia. Pareciera ser que mucho de lo que acontece en
nuestra sociedad liberal nos conduce a ello, y esto es un detonante en toda
organización que incluye las iglesias como la nuestra, dando a lugar a
movimientos independientes cuyo único objetivo es la crítica y desacreditación
del liderazgo eclesiástico; trayendo para sí seguidores que posiblemente no han
tenido una fortaleza en lo relativo a la enseñanza bíblica.
No es nuestra intención realizar un análisis profundo sobre
el liberalismo, eso queda para los sociólogos y filósofos. Nos quedamos con el concepto de Fukuyama del
fin de la historia, porque en realidad, hemos llegado al fin de la historia,
para pasar a una nueva era en la sociedad.
Lo que sucede en Chile no es aislado, el mundo convulsiona,
y lo hace de manera dramática, es una clara manifestación que los regímenes
humanos son limitados. La profecía de Daniel 2, habla de cuatro grandes
imperios a partir de Babilonia, la consecución termina con Roma para pasar a la
división representada por los pies de la estatua que hemos tenido hasta
nuestros días. No existe un quinto
imperio humano, aunque a través del tiempo se ha intentado, pero Dios no lo ha
permitido, aunque la humanidad ha vivido tiempos de extremo dramatismo como lo
fueron las dos grandes guerras mundiales y otros momentos de desmedida
violencia. Es importante que como
cristianos no olvidemos que el quinto imperio es la piedra que no es cortada
con mano humana y que irrumpe en la historia para restaurar el orden (Dn 2:34).
Nuestro problema es que posiblemente el liberalismo también
ha permeado nuestra mente en este sentido, creyendo que son los regímenes
humanos quienes darán solución al problema, pero, no es así; quien da la
solución al problema es el reino divino que se iniciará con la segunda venida
de Cristo.
¿Qué hacemos entonces los cristianos en medio del conflicto? A nuestra mente vienen dos pensamientos, el
primero es lo que dice Santiago 5, donde se refiere a las consecuencias de las
injusticias sociales y que posiblemente son los resultados que vemos en las
manifestaciones en muchas naciones como lo es en Chile. Santiago dice, “¡vamos ahora, ricos! Llorad y
aullad por las miserias que os vendrán… he aquí, clama el jornal de los obreros
que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado
por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos
del Señor de los ejércitos” (Santiago 5: 1, 4).
Por otro lado, la Biblia también habla de la ira de las
naciones. El clamor del tercer ángel ante la caída de Babilonia (Apocalipsis
14:8), hace un gran llamado a los fieles para que no se contaminen con
ella. Babilonia no es más que el mundo,
este mundo que incluye los poderes de la tierra que han sido usados por el
Diablo para conseguir su objetivo anárquico, poderes políticos, económicos,
sociales y religiosos. La invitación
divina es a salir de Babilonia para no ser parte de los castigos que caerán
sobre ella.
Aunque no es nuestra intención señalar si las causas son o
no justas, nos parece importante compartir cómo Satanás usa y abusa de las
pasiones humanas y que podemos observar en las protestas o conflictos sociales. Elena White, hace una descripción interesante
sobre lo que acontece en las revueltas sociales como lo son las que se han
vivido últimamente. “Ninguna teoría científica puede explicar la marcha
constante de los obradores de maldad bajo el mando de Satanás. En cada tumulto
hay ángeles malos que trabajas para excitar a los hombres a cometer actos de
violencia” (EUD, 23).
Sin lugar a duda, ambas acciones no provienen del bien,
tanto las injusticias sociales como el descontrol provienen del mal. ¿Qué es lo que nos queda entonces? En nuestra opinión, y hablo a nivel personal,
sin representar a nada ni nadie, es que vivimos en un tiempo especial, un
tiempo en donde nuestras libertades de conciencia serán coartadas a causa de
una sociedad liberal que no cree y acepta que la Biblia es conducta de vida.
Hace un breve tiempo atrás, el mundo se ha visto
convulsionado también a causa de temas ambientales. Dicho tema une a todos, políticos de
distintas corrientes, al mundo de la cultura, al mundo económico y al mundo
religioso. La sociedad entera está unida para salvar al planeta. En nuestra opinión posiblemente este sea
después de 30 años un nuevo movimiento en el puzle profético que se prepara con
el fin de establecer nuevas reglas de convivencia en las que no se considere a
la Biblia como regla de fe y conducta.
El fin de la historia, no es el cambio de paradigma, no es
el cambio a una nueva era; el fin de la historia es la irrupción de Cristo que
viene en gloria y majestad para reinar, para restaurar su imagen en sus hijos y
llevarlos a la casa de su Padre, cumpliendo la promesa hecha a los discípulos
(Jn 14:3).
Nuestra correcta posición en este sentido es de oración por
la nación, Dios está al control, pero también es un llamado a la iglesia a
reconsagrar su vida al Señor, a un reavivamiento, a abandonar el pensamiento
que son otros los que deben cumplir la misión de dar a conocer a Cristo como el
Señor y que somos solo espectadores. La
sociedad avanza rápidamente, y de la misma manera que en Chile, un país
próspero, moderno, se detuvo y las huestes salieron a las calles para cambiar
lo establecido. Así, un día todo lo que hemos creído en cuanto a nuestras
libertades puede cambiar, sin previo aviso.
Dios les bendiga y busquemos a nuestro Dios en este tiempo y cada día.
Pr. Aarón A. Menares Pavez
[1] https://www.latercera.com/que-pasa/noticia/el-72-de-los-chilenos-cree-en-los-milagros-y-mas-del-60-en-los-espiritus/842055/
[2] http://www.lasegunda.com/Noticias/Impreso/2014/04/928869/disminuyen-los-catolicos-y-crecen-los-agnosticos-en-chile
[3] http://www.lasegunda.com/Noticias/Nacional/2014/02/917460/jovenes-y-religion-en-20-anos-se-duplicaron-los-que-se-declaran-ateos-y-los-catolicos-disminuyeron-en-un-13
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